Hola a todos y a todas, o a tod@s (que uno no sabe ya que poner para ser políticamente correcto) ¿Pensabais que os habíais librado de mí? Pues no, aquí estoy de nuevo, con retraso a mi cita mensual, pero de nuevo a la carga. Hoy voy a hablaros de encimeras de cocinas. Es uno de los casos donde más se manifiesta esa lucha ancestral entre diseño y funcionalidad, y campo abonado para el “cuñadismo”. En mis clases siempre surgía la misma pregunta. ¿Y tú cual elegirías?

Yo sé la que elegiría para mí, pero cada caso es distinto. Y esa es una decisión que nadie puede tomar por vosotros. Y como toda elección implica renuncia, lo primero que tenemos que tener muy claro son nuestras necesidades, actuales y futuras. Y no os dejéis seducir por las luces brillantes del marketing, que resalta virtudes pero que oculta defectos. Así que sin más retrasos ya, (que ya me vale), vamos a sumergirnos en el maravilloso mundo de los materiales para encimeras de cocina.

Madera


Podemos encontrar dos tipos de encimeras de madera. Las denominadas laminadas, normalmente están compuestas por  un tablero de aglomerado de partículas. También las podemos encontrar de madera contrachapada o una combinación de ambas. Se recubren de melamina, imitando diferentes acabados y texturas, lisas, madera o piedra. En las más baratas la imitación es más que discutible. Os confieso que a mí, la que menos me gusta, es la de imitación de granito rosa. Me dan escalofríos al verla. En el top-ten de mi particular catálogo de los horrores del diseño,  está peleándose por los primeros puestos con el gotelé.

Las encimeras de este tipo son una opción barata y económica. El corte deja ver el aglomerado y son necesarios remates en los extremos y en  los encuentros,  lo que desluce el diseño. En general no son excesivamente resistentes al rayado y al calor. Las de madera alistonada están formadas por listones de madera encolados, cuya trama es perfectamente visible y que resulta, en mi opinión, muy agradable a la vista. Hay quien las considera madera maciza. Y no dejan de tener razón, pero son resultado de aprovechar piezas de menor sección unidas, aunque si la selección de las piezas es buena, en algunos, casos es difícil hasta distinguir las juntas.

Por eso voy a considerar las de madera maciza todas aquellas que están hechas de piezas enteras de madera: roble, haya, nogal, teca, etc. Podemos integrar el escurridor en ellas. El precio varía mucho  en función de la madera elegida. Son necesarios arboles de mayor sección que permitan sacar la piezas enteras sin defectos y eso las encarece mucho, aunque el resultado puede ser espectacular. El principal inconveniente que presentan, tanto las alistonadas como las macizas, es que es un material que debemos cuidar y mantener si queremos que conserve su aspecto original. Tenemos que ser cuidadosos con depositar objetos recién retirados del fuego y debemos evitar cortar directamente sobre ellas dado que se rayan con facilidad.

Muy importante: retirar rápidamente el agua y líquidos que se derramen sobre ella. La madera es muy porosa y cualquier defecto en el sellado o barnizado puede permitir la absorción de agua y terminar estropeándola. El punto más delicado  es la zona del fregadero, por lo que hay que ser muy cuidadosos con los sellados y estar atentos a cualquier síntoma de deterioro. En las alistonadas, otro de los puntos débiles son las juntas entre listones, que pueden llegar a abrirse con el tiempo. Pero en cambio, si las lijamos y rebarnizamos podemos recuperar su estado inicial sin mucha dificultad, cosa que no podemos hacer con las laminadas. Con unos cuidados mínimos podremos disfrutar durante muchos años de nuestra encimera con una imagen que solo la madera nos puede dar.

Piedra


La piedra es un material natural. Y, por tanto, no siempre puede asegurarse un aspecto homogéneo, pero para mí esto es uno de sus encantos. Las encimeras de piedra son resistentes y duraderas. Las más habituales son de mármol y granito. Aunque bajo esas denominaciones podemos encontrar distintas clases de piedras que no responden exactamente a estas definiciones. Estoy seguro de que un geólogo se llevaría las manos a la cabeza. La piedra puede usarse en distintos grosores, cortes y acabados, incluso permite labrar el fregadero y escurridor e integrarlos en la encimera, aunque esto quede reservado a las economías más saneadas. La piedra natural presenta un cierto grado de porosidad por lo que es habitual tratarla con sellantes, lacas y resinas.

El mármol se raya con cierta facilidad. Su dureza es 3 en la escala de Mohs, es un material blando. Os recuerdo que la dureza representa la resistencia de un material a ser rayado. Como buen material calcáreo reacciona con los ácidos, produciendo efervescencia. Así que cuidado con el vinagre y el limón. El granito, en cambio, es poco poroso y muy resistente. Casi podemos olvidarnos de él y dejar recipientes calientes encima. Pero cuidado, que si han sido tratados con algún sellador para tapar el poro, estos productos no son tan resistentes como la propia piedra y podrían aparecer manchas por este motivo.

Son recomendables los acabados pulidos mucho más resistentes y fáciles de limpiar, pero para gustos los colores. Podemos simular incluso el desgaste producido por el uso continuado, con un aspecto envejecido, que a mí me resulta especialmente atractivo.

Cuarzo compacto


El cuarzo compacto está compuesto de áridos de  cuarzo en un 93%-95%, resina de poliéster  y un aditivo antibacteriano. El cuarzo le proporciona dureza y la resina de poliéster cierto grado de elasticidad.  Resistente al agua, las manchas y al rayado. Aunque el cuarzo resiste bien el calor, la resina se empieza a degradar a unos los 170 grados. Los colores intensos necesitan mucha adición de pigmento y son más delicados. Se trabaja de forma similar a la piedra y las juntas entre las piezas son poco visibles, pero notarse se notan.

La gama de colores y acabados es muy grande. Puede imitar a la piedra natural con bastante dignidad. Existen varias marcas comerciales que trabajan este material, Silestone©,  Compac©, Caesarstone© o Zodiaq©.

Piedra acrílica


Si este nombre os suena raro, que sepáis que hablamos de lo que se conoce como Corian©, aunque al caducar la patente existen varias firmas que fabrican materiales similares con distintas marcas, Hi-macs©, Staron© o Krion©. En sus inicios es un material que encontró su principal uso en el ámbito sanitario por ser un material muy higiénico. Está compuesto por mineral de aluminio o bauxita (en un porcentaje que varía entre el 40-70 %), resinas acrílicas y pigmentos.

(Imágenes via Corian©)

Se trabaja de forma similar a la madera, viene en planchas y podemos moldearlo para formar el fregadero. Las piezas se unen entre si con juntas imperceptibles, por lo que sólo se aprecia una superficie continua. Al tener un gran porcentaje de resinas sintéticas es un material delicado que apenas resiste al calor y el rayado. Y aunque es fácil de reparar, no es precisamente barato. Los pequeños arañazos se pueden reparar con una bayeta o un sencillo estropajo. Si está gastado mejor porque será más delicado con la superficie. Las posibilidades de diseño que permite este material son prácticamente infinitas y su precio casi también.

Piedra sinterizada


Podemos decir que la piedra sinterizada es un súper material porcelánico que se emplea también para encimeras de cocina. Lo podemos encontrar bajo marcas como Neolith©, Dekton© Techlam© o Lapitec©.

Sinterización se basa en someter a gran presión y calor el polvo base, en este caso cerámicas, cuyas partículas quedan fundidas y unidas químicamente. Este proceso permite ser fabricado en grandes planchas de apenas 3mm de espesor, con una gran variedad de acabados y texturas. Es un material altamente resistente al rayado, al impacto, a los agentes químicos, ácidos, bases y disolventes, a las manchas, a los rayos UV, al desgaste, es antibacteriano e inerte.

(Encimera Techlam© elegida para este proyecto en la asesoría online de decoración e interiorismo de Mi casa no es de muñecas)

Terrazo y hormigón


Para reivindicar el viejo oficio de portlandista, también podemos utilizar el hormigón y su primo el terrazo, para realizar encimeras de cocina con un diseño distinto y rompedor, aunque esto es para, digamos, nivel experto y su uso casi residual.

Tanto el hormigón como el terrazo se fabrican con cemento, áridos de distintos tipos y granulometría y agua. Podemos fabricar moldes a nuestro antojo, seleccionar el árido, tamaño y color y fabricar nuestra encimera a nuestro antojo. El problema es su porosidad, aunque podemos controlarlo con tratamientos sellantes.

Materiales reciclados


Y como broche final y para tranquilizar a mi conciencia ecológica, os hablaré de ciertos materiales que se fabrican a partir de otros reciclados que podríamos utilizar como encimeras. En muchos de los procesos anteriores, cuarzo compacto, piedra acrílica o terrazo, podemos incorporar materiales reciclados, principalmente áridos incluso vidrios. Os dejo algunos:

DURAT. Piedra acrílica con un 30% de material reciclado granulado
ECO, TREND. Cuarzo compacto con un 75% de materiales reciclados procedente de porcelana industrial, cerámica, vidrio o metales y resina derivada en parte del aceite de maíz.
VETRAZZO. Un terrazo con un 80% de vidrio reciclado, minerales inertes y cemento.
MELD. Hormigón decorativo con distintos porcentajes de materiales reciclados.
RESILICA. Una especie de cuarzo compacto con vidrio reciclado.
ALKEMI. Compuesto de desechos mecanizados y fresados metálicos, virutas, etc., con un porcentaje entre el 35 y el 96% de material reciclado.

¿Qué os parecen las diferentes opciones? Para ver el resto de entradas de la sección “Con acento técnico” podéis pinchar aquí.

Martin Mora Contreras
 Ingeniero de Edificación-Arquitecto Técnico
 Especialidad en Gestión de Patrimonio Construido-Facility Manager
 Master en Gestión de Proyectos-Project Manager
 Master en Dirección de Empresas MBA
 Técnico en Diseño Asistido por Ordenador

P.D. Elecciones clave a la hora de reformar la cocina.

4 Comments

  • 19 Mayo, 2017 Responder

    Alde

    Yo lo mejor que he visto es el granito, la verdad. Te despreocupas.
    En mi piso de alquiler hay aglomerado barato y la verdad es que acaba siendo un desastare. Feo, delicado y poco útil.

    • 19 Mayo, 2017 Responder

      Bea Atienza

      Si es que al final, Alde, los materiales y revestimientos buenos se pagan. Lo ideal es siempre encontrar un equilibrio entre ambas cosas.
      Gracias por pasarte por aquí. Un abrazo!

  • 23 Mayo, 2017 Responder

    Rosa María

    Me encantan las de madera, con los muebles blancos.

    • 24 Mayo, 2017 Responder

      Bea Atienza

      La combinación no puede ser más serena y elegante, sí. 🙂

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