Seguro que os habéis fijado. Los flamencos nos invaden. Y de forma casi literal cuando nos referimos al mundo de la decoración y el interiorismo. Últimamente los veo por todas partes. En papeles pintados, en tejidos y textiles, en vajillas, en esculturas… Este simpático animal de color rosa ha venido dispuesto a poner un toque alegre y femenino en cualquier estancia. Hay muchas formas de decorar con él, pero mi recomendación general es que -si os gusta- lo introduzcáis de forma moderada, sin excesos, para no acabar sobrecargando los espacios, ni creando ambientes excesivamene kitsch.

La forma más sutil y sencilla de decorar con flamencos es a través de los textiles y las láminas. Colocando algún cojín en el sofá o la cama o bien, colgando algún marco con alguna de sus imágenes. Daréis un toque muy chic en pequeñas dosis. Si optáis por un papel pintado que tenga un patrón de flamencos, mejor si elegís tan sólo una pared de casa para ponerlo. Alguna de un pasillo, la zona de entrada o incluso alguna de una habitación infantil, por ejemplo. Será más difícil que os canséis de él.

Otra opción para introducir esta decó animal ahora que va a llegar el buen tiempo es a través de la vajilla. Platos y fuentes con este estampado que darán un toque más que fresco y refrescante. Perfecto para ambientar terrazas y jardines.

Y por último, para los más arriesgados, están las esculturas. Es otra opción que puede quedar chula, siempre y cuando se haga de forma adecuada. Al igual que con el papel pintado, mejor no pasarse colocando figuras por todos lados. Con una en la ubicación adecuada, será más que suficiente.

¿Os gustan os flamencos para decorar?

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