Madera. La eterna y bella madera. Sin duda, uno de los mejores materiales habidos y por haber en este sector. Su multitud de posibilidades, tonalidades, especies, compatibilidades… hacen que sea una de las materias primas más poliédricas, versátiles y, por tanto, utilizadas a lo largo de la historia de la arquitectura y el interiorismo. Ultimamente me he obsesionado con uno de sus posibles usos y modalidades. Su disposición alistonada (tanto en horizontal como en vertical) para revestir paredes o techos. De pino, de teca, de ipe, de roble, de nogal… De la especie que sea se utiliza, de esta forma sobre todo, para revestimientos de fachadas exteriores de casas o edificios. No obstante, me encanta también cómo los listones de madera lucen cuando se introducen en espacios interiores. Crean un efecto de destaque, de resalto, muy interesante. Ofrece calidez y contemporaneidad a la atmósfera, con ese toque tan escandinavo y australiano en cuanto a estilo y, además, aporta una sensación dinámica, de movimiento y evolución. Ritmo.

En interiores


En exteriores


El día en que una servidora pueda hacerse su casa partiendo de cero (por soñar que no sea…) tendrá muy presente esta posibilidad constructiva. Los revestimientos con listones de madera maciza contrastan bellamente, además, con cualquier otro material con el que se quiera combinar. ¿Os gusta la sensación y el espíritu que se consigue con esta forma de revestir?

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2 Comments

  • 2 agosto, 2017 Responder

    Mr. Wonderful

    La madera siempre es una bonita y sencilla opción, a nosotros nos encanta combinada con algún color vivo como el verde, queda genial y además nunca pasa de moda 😉

    Gracias por el post,
    Mr. Wonderful

    • 2 agosto, 2017 Responder

      Bea Atienza

      Estoy de acuerdo equipo! Es un material que encaja con todo y, además, ofrece una calidez única.
      Un abrazo.

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