¡Hola amig@s del blog! Creo que he debido pasar el periodo de prueba, Bea ha decidido publicarme otro post. 😊 Aprovechando que estamos a fin de mes y es tiempo de cuadrar las cuentas, os voy a hablar de eficiencia energética en viviendas y del famoso Certificado Energético.

Desde el 1 de junio de 2013 es obligatorio poner a disposición de los compradores o arrendatarios de edificios o parte de los mismos el correspondiente Certificado Energético. Normalmente es considerado como un gasto más a soportar por el sufrido y ya bastante exprimido contribuyente. ¿Pero que representa realmente el Certificado Energético?

¿Os imagináis comprando un coche sin saber lo que consume? Pues eso es lo que ocurría cuando comprábamos una vivienda. Sí es cierto que, por lo general, solemos mirar cosas como la orientación, tipo de calefacción, altura de techos o tipo de acristalamiento. Todos criterios subjetivos, más basados en la intuición. Era muy recomendable ir acompañado de un “cuñado”.

El certificado nos indica, tanto el consumo energético, como las emisiones de CO2 que genera el uso normal de la vivienda. No se trata de ningún impuesto. Tiene carácter informativo para que el comprador o arrendatario, además del precio de venta, tenga toda la información de los gastos energéticos que acompañaran a la vivienda y a nuestra cuenta corriente. Imaginemos que nos alquilan una vivienda por 500 euros/mes y tiene unos gastos medios de consumo energético de 100 euros/mes. Hemos visto otra similar que nos alquilan a 450 euros y sus gastos son de 250 euros/mes. Si sumamos ambos costes, la primera sale por 600 euros/mes y la segunda por 700, con lo que se invierten las tornas. A lo largo de un año la diferencia de coste es de 1.200 euros y, en diez años, de 12.000 euros. (Vamos, lo que podría venir siendo el coche gratis de regalo).

En la decisión de adquirir un inmueble influyen muchos factores: económicos, ubicación, zona, distribución, servicios, orientación, estética.  Ahora estará a nuestra disposición toda la información referente al comportamiento energético del inmueble.  Seremos conscientes de las repercusiones que nuestra decisión tiene en términos de consumo y respeto al medio ambiente. El certificado energético tiene por tanto una importante labor de concienciación.

Pero si os digo que una vivienda tiene unas emisiones de 45 KgCO2 /m2 año o una demanda de calefacción de 100 Kwh/m2 año, sin ser expertos, difícilmente podríais interpretarlos. Por eso se establece un sistema de clasificación que sea fácil de interpretar por el consumidor medio. Es similar al que estáis ya acostumbrados a ver en los electrodomésticos. Se basa en comparar nuestro modelo de vivienda con uno de eficiencia óptima. Después los comparamos y según el resultado se clasifican con letras de la A la G, siendo la A la más eficiente. Así sabremos fácilmente (y sin cálculos) como de eficiente es nuestra vivienda. También nos informa de las reformas necesarias para mejorar su calificación energética.

La calificación energética depende de muchos factores, la composición y aislamiento de los paramentos, tipo de instalaciones, tipo de combustible, orientación y exposición solar o régimen de uso. Cada uno tiene una influencia determinada en el cálculo.

Las viviendas nuevas se diseñan teniendo en cuenta las normativas más recientes, las más exigentes en materia medio ambiental. Pero muchas de las viviendas ya construidas, sobre todo las más antiguas en las que el término “sostenibilidad” ni si quiera se había inventado, son ineficientes energéticamente y generalmente obtendrán un certificado entre C y G. Aumentar la eficiencia de lo ya construido, aunque absolutamente necesario, no es una tarea sencilla. El sobrecoste, el tiempo de amortización del ahorro de consumo y la situación económica, no acompañan. Para la mayoría, el coste de mejora de la eficiencia energética de su viviendas es inasumible, y se limita a la sustitución de lo que ya no compensa reparar. Por eso, ahora que la primavera ha llegado, y muchos valientes inmunes a la crisis deciden sumergirse en el maravilloso mundo de emoción sin límite de las obras de reforma, es buen momento para pensar también en la eficiencia de nuestra vivienda.

Recordad que solo en los hogares se consume el 20% de la energía mundial. Si añadimos los edificios comerciales, institucionales, sanitarios, administrativos, oficinas, etc. el consumo global de las edificaciones es superior al del automóvil. Las edificaciones existentes obsoletas energéticamente son muchas y, el margen de mejora muy grande. Cualquier intento para mejorar el medio ambiente, que también es nuestra casa y la casa de todos, es importante. Y no todo depende de los gobiernos. A ver si aportando cada uno nuestro granito de arena conseguimos que nuestros descendientes no tengan que vivir en el mundo de Mad Max, película, por cierto, que si no habéis visto, recomiendo.

Para ver el resto de entradas de la sección “Con acento técnico”, pinchad aquí.

Martin Mora Contreras
 Ingeniero de Edificación-Arquitecto Técnico
 Especialidad en Gestión de Patrimonio Construido-Facility Manager
 Master en Gestión de Proyectos-Project Manager
 Master en Dirección de Empresas MBA
 Técnico en Diseño Asistido por Ordenador

4 Comments

  • 31 marzo, 2017 Responder

    Ilumina

    Hola!
    Muchas gracias por esta entrada. Es la primera vez que leo una entrada tuya y la verdad es que me ha encantado.
    El certificado energético es más importante de lo que pensamos, pero yo en mi contra diré que por pereza aún no lo tengo hecho en mi casa 🙁
    Y la película Mad Max, llevas mucha razón. Tenemos que poner todos un granito de arena.

    • 1 abril, 2017 Responder

      Bea Atienza

      Gracias!
      Tanto a Martín como a mi nos alegra que te guste la entrada. Y sí, de acuerdo contigo, todos tenemos que poner nuestro granito de arena. Aunque sea pequeño. Paso a paso es como se consiguen las cosas.
      Un abrazo.

  • 2 abril, 2017 Responder

    Alde

    Es que es algo que nunca miramos y el ejemplo del alquiler es perfecto. Por ejemplo en mi piso los gastos de calefacción son muy elevados y al final acabas pagando más de lo que pensabas.

    • 3 abril, 2017 Responder

      Bea Atienza

      Si, son gastos “encubiertos” que, sobre todo al alquilar, se suelen pasar por alto. Me alegra que con este post estemos todos un poquito más alerta y nos concienciemos al respecto.
      Un abrazo.

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