¡Hola! Aquí estoy de nuevo. Como el verano. Así que, con estos calores, qué mejor que hablar de aires acondicionados en mi sección del blog “Con acento técnico”. Son elementos (los aires acondicionados, digo) a veces difíciles de integrar en la decoración, pero necesarios en un país en el que alcanzamos altas temperaturas durante los meses estivales.

Prácticamente todos los aparatos que producen frío, las neveras, cámaras frigoríficas, los aires acondicionados domésticos y los de los coches, incluido el botijo y nuestro sistema biológico natural de refrigeración (por no poner eso del sudorcillo, que no tiene mucho glamour 😉) lo hacen de la misma forma. Todos sentimos frio cuando salimos mojados de la ducha. Los líquidos al evaporarse roban calor al medio y lo enfrían en mayor o menor medida. Los gases refrigerantes tienen una gran capacidad para ello. Una vez evaporados los podemos licuar de nuevo para repetir el proceso y eso, en un circuito cerrado, es lo que hacen precisamente las máquinas de aire acondicionado. Es el llamado ciclo frigorífico.

Todos tiene dos elementos que suelen ir separados, pero interconectados: la evaporadora y la condensadora. La primera es dónde se evaporan los gases. Va en el interior y, a través de ella, hacemos pasar una corriente de aire con un ventilador para enfriar agua (que es más sencillo de transportar que el aire) y después conducirla a otro ventilador como suelen hacer en edificios de oficinas y hoteles. La segunda, la condensadora, va en el exterior y gracias a esta se vuelven a licuar los gases para que puedan evaporarse de nuevo. Podemos invertir el circuito con una válvula y producir calor, lo que se denomina comúnmente bomba de calor, un sistema muy eficiente que se usa, incluso, para calefacción con radiadores o suelo radiante.

Los aires acondicionados antiguos funcionaban en modo on-off. Al alcanzar la temperatura deseada, se paran. Volviendo a arrancar después al subir esta. Esto produce unos picos de consumo elevados y diferencias significativas en la temperatura del caudal de aire. En la actualidad se han impuesto los sistemas inverter, en los que el compresor se adapta a la demanda mediante un sistema electrónico que le permite variar la velocidad del compresor, evitando los arranques y los picos de consumo, siendo muchos más eficientes, confortables y silenciosos, pudiendo funcionar incluso por la noche sin molestias para los vecinos.

Lo que siempre hay que tener en cuenta…

Al instalar un aire acondicionado debemos tener en cuenta la ubicación de ambas máquinas. La situación de la unidad exterior puede estar condicionada por la normativa municipal o por lo dispuesto en los estatutos de esta nuestra comunidad. La interior, en la mayoría de los casos, será un “pegote” difícil de integrar en la decoración, con la casi siempre inevitable canaleta de los tubos de interconexión.

Si tenemos preinstalación y la condensadora va en cubierta debemos asegurarnos de que la máquina es capaz de soportar la distancia entre ellas. Al producir frío, en la evaporadora se condensa la humedad del aire y es necesario evacuarla. Tenemos que tener en cuenta como como hacerlo de forma elegante. Pensad si no, en ese horror de garrafas puestas en las fachadas o incluso dentro de casa que hay que vaciar cada cierto tiempo (aaarggggg). En el ámbito doméstico las instalaciones más habituales son los spilt y los conductos.

Los split que puede ser 1×1, una condensadora una evaporadora, o una condensadora para varios split, 2×1, 3×1 y podemos ajustar las temperaturas independientemente, pero no podemos hacer que uno de ellos de frío y otro calor, dado que el ciclo frigorífico es el mismo para los dos. Necesitar aire caliente y frio a la vez puede parecer un contrasentido, pero por la distinta orientación de las habitaciones puede ocurrir que para alcanzar la temperatura fijada en el termostato, una estancia necesite ser enfriada y la otra calentada, lo que con un sistema con una condensadora y varios split no es posible. En la actualidad el mundo del diseño también ha llegado a los split, muchos más estéticos e incluso panelables donde podemos colocar la imagen que queramos, por ejemplo, a modo de cuadros, de acuerdo a nuestra decoración.

Los conductos son, a mi gusto, la solución que menos interfiere en la decoración. Tan solo veremos unas discretas rejillas, que orientaremos a la pared caliente. Debemos estudiar si tenemos espacio para instalar los conductos de aire que tiene una sección importante. Podemos aprovechar falsos techos de los pasillos o hacer falsas vigas para ocultar los conductos. Debemos comprobar que no haya vigas de cuelgue, bajantes, desagües u otras instalaciones que interfieran con los conductos.  La evaporadora la podemos poner en un baño, y habrá que estudiar de qué forma conducimos el desagüe de condensados. En el mercado existen máquinas con bombas de condensados que permiten impulsar el agua a las bajantes aunque estén más altos que la máquina. Y siempre mejor con techo registrable que con un registro, para hacer el mantenimiento adecuado o incluso la sustitución de la máquina.

Una vez que el aire frio ha hecho su labor, este se habrá calentado, por lo que debemos conducirlo de nuevo a la máquina para volver a enfriarlo. Lo ideal sería tener un retorno en cada estancia, pero implica tener un conducto extra, lo que complica la instalación. A veces se instala una sola rejilla con el conducto correspondiente cerca de la máquina. O podemos utilizar el espacio que queda libre de los falsos techos y falsas vigas para conducir el retorno lo que conocemos como retorno por “plenum”. Con la sección de los conductos y unas rejillas con regulación de caudal podemos variar la temperatura de cada habitación, aunque esto será una cuestión de ensayo-error. En vivienda lo habitual es estimar unas 100 frigorías/hora por m² (116,3 watios/h), pero lo ideal es un cálculo detallado dado que por orientación, situación y tipo de aislamiento la vivienda puede tener una mayor o menor demanda.

Y un último consejo. Siempre que vayamos a hacer reforma debemos tener en cuenta esta instalación previamente, consultar a profesionales solventes que nos ayuden a resolver los problemas con previsión, para que disfrutemos de una buena temperatura y de la decoración de nuestra vivienda al mismo tiempo. Por mi parte, por ahora, nada más. Me voy a la zona de debajo de mi comunidad y me refresco en el charco ese, que algunos llaman piscina. ¡Hasta la próxima!

Para ver el resto de entradas de la sección “Con acento técnico” podéis pinchar aquí.

Martin Mora Contreras 
Ingeniero de Edificación-Arquitecto Técnico
Especialidad en Gestión de Patrimonio Construido-Facility Manager
Master en Gestión de Proyectos-Project Manager
Master en Dirección de Empresas MBA
Técnico en Diseño Asistido por Ordenador

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