¿Habéis oído hablar de “La casa del desierto“? Seguro que muchos sí, y quienes me sigáis por Instagram algo habréis visto también sobre ella últimamente en mi perfil. Es un proyecto en el que tengo el inmenso placer de estar colaborando de muchas maneras (no os voy a aburrir con esos detalles) y con el que estoy disfrutando y aprendiendo muchísimo. Se trata de un diseño arquitectónico único y pionero en la Península Ibérica que ha puesto en marcha Guardian Glass y el estudio internacional OFIS Arquitectura, expertos -entre otras cosas- en vidrio arquitectónico de altas prestaciones y construcciones en entornos extremos, respectivamente. Junto a ellos, claro, han colaborado especialistas en ingeniería climática y civil venidos también desde el Reino Unido y Alemania, y muchos otros desde Eslovenia o Estados Unidos.

La casita está ubicada en el desierto de Gorafe (Granada), un lugar espectacular y verdaderamente salvaje (al que ahora mismo tengo el placer de ir con bastante frecuencia), que por sus características geológicas y temperaturas extremas está considerado uno de los parajes más adversos de Europa. Precisamente por eso, ha sido elegido como emplazamiento de esta vivienda cuyo objetivo es poner a prueba la capacidad de los vidrios, estudiar cómo un objeto de estas características funciona y se comporta en un espacio como este y mostrar que, hasta en medio del desierto (dónde el calor del verano es fortísimo y el frío de las noches casi aún más), se puede habitar cómoda y confortablmente si la envolvente vidriada es la adecuada. Vamos, que aunque fuera estemos casi 50º de día y hasta a -10º de noche, uno -dentro de la casa- ni se entera. Y de verdad os digo (con conocimiento de causa, porque la he probado) ¡¡¡que funciona!!! Y además, permitiendo que la visión que se tiene del desierto exterior, completamente abierto y bello, esté libre de cualquier obstáculo o barrera. Vistas 360º.

Esto se ha logrado construyendo una envolvente únicamente de vidrio de control solar que apoya sobre una estructura de madera y que recibe el peso de otra. Forjado y cubierta separados únicamente por este vidrio de tres capas que conecta el interior con el exterior eliminado cualquier barrera visual y que, además de desafiar a su entorno climatológicamente hablando, lo hace también en el plano estructural. Además, “La casa del desierto” es un diseño pasivo de generación de energía renovable.  La huella del edificio contiene todos los elementos que hacen que la vida sea posible, desde la producción de energía (gracias a los paneles fotovoltáicos instalados en el techo), hasta el tratamiento de aguas residuales.

En su interior, y con una superficie total de poco más de 20 metros cuadros sobre una planta casi triangular, se distribuyen tres espacios diferenciados aunque conectados entre sí: cocina-sala de estar, baño y dormitorio. El núcleo central esconde, además de ciertas instalaciones, el inodoro, al que se accede desde la zona del baño por la única puerta (también de vidrio) que contiene la casa. Un verdadero lugar de retiro con el que conectar con uno mismo y disfrutar de la naturaleza en estado puro.

Y si de día ya es bonito ver y vivir la casa, de noche… ¡te quedas sin respiración! ¿Sabíais, además, que Gorafe es uno de lo lugares desde los que mejor se observan las estrellas de toda España? Cero contaminación lumínica. Mirad… (juro que estas fotacas de Gonzalo Botet son eso, fotos y no renders)

Si nieva, el poder camaleónico del vidrio hace que la casa parezca otra. Eso sí, igualmente integrada en el paisaje. Sea este del color que sea.

(En la foto de arriba tenéis a Candy. La perrita de “La casa del desierto” que adora volver a ella)

Por cierto que la idea es que “La casa del desierto” de Guardian Glass la pueda probar y experimentar todo el que quiera alquilándola por una estancia máxima de dos noches aquí. Estará sobre terreno en España unos dos años aproximadamente. Luego, posiblemente, viaje a otros lugares del mundo, también de climas extremos. Eso sí, Gorafe, Granada, será siempre su lugar de origen y el que la vio nacer.

(Fotos Gonzalo Botet)

4 Comments

  • 22 abril, 2018 Responder

    enmanuel

    Guaaaooo… impresionante el proyecto bea. que interesante que se hagan cosas asi. saludos. y un beso a la perrita candy.

    • 22 abril, 2018 Responder

      Bea Atienza

      Jejeje!! De tu parte se lo daremos a Candy, Enmanuel. Me alegra que te guste el proyecto. Es un pasada, sí.
      Un abrazo.

  • 30 abril, 2018 Responder

    Leonor

    Impresionante!!! Merece la pena poder pasar unos días en ella con tal de poder contemplar el cielo por la noche… El atardecer… (que es mi hora preferida del día). Y el amanecer, en ese lugar silencioso y lleno de paz… Tiene que ser fabuloso =D
    La pena es que estas casas no se pueden construir para las personas normales y corrientes por su altísimo coste, y nos quedaremos sin saber qué se siente al vivir tan integrada con la naturaleza.
    ¡Enhorabuena por haberla podido probar! y gracias por traerla hasta nosotros 🙂
    Un abrazo,

    • 2 mayo, 2018 Responder

      Bea Atienza

      Me alegra que te guste Leonor! Suscribo lo que dices. En cuanto a lo de vivir en este tipo de casas permanentemente, es verdad que no sería viable, pero sí pasar una o dos noches en ella. De hecho, es la forma de que lo apreciemos aún más, ¿no te parece?
      Un abrazo!

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