Hace ahora un par de años, intentando augurar cuáles serían las tendencias decó del año pasado, mencioné el uso del corcho como revestimiento interior. Pues bien, hoy me detengo un poquito más en este estupendo material que hasta los años 40 se usaba con frecuencia en proyectos de arquitectura e interiorismo y que, en las décadas posteriores, quedó relegado y en un segundo plano… ¡hasta ahora! Desde hace un par de años, el uso del corcho se ha recuperado para cantidad de aplicaciones. Con él encontramos diseños de piezas y mobiliario de todo tipo y revestimos paramentos de cualquier espacio o superficie. ¿Por qué? Pues porque es un material con excelentes prestaciones técnicas y funcionales, es ligero, de densidad muy baja y, además, es totalmente natural, ecológico, reciclable y cumple con todos los requisitos de sostenibilidad. Algo, esto último, cada vez más importante dentro de este sector.

El corcho es un material procedente de la corteza del alcornoque, originario de Portugal. El país luso es su principal productor a nivel mundial, seguido de España e Italia y lo bueno es que su recolección no implica la tala del árbol. Cada diez años, el alcornoque se libera de su corteza de forma espontánea y esto nos permite recolectarla, aprovecharla y manipularla hasta conseguir la amplia variedad en cuanto al producto final. El corcho se une con colas sin compuestos químicos y se comercializa en diferentes acabados y formatos.

El corcho lo podemos encontrar en rollos, planchas, losetas o láminas y, como revestimiento interior, puede ser instalado rápida y fácilmente en cualquier estancia debido a su gran flexibilidad y versatilidad. Se puede utilizar para cubrir suelos, paredes y techos, ya sea en espacios interiores o exteriores. Su gran comportamiento frente a la humedad lo permite, siendo ésta otra de las grandes ventajas de este material como revestimiento. El corcho es impermeable, transpirable y, por si fuera poco, actúa como aislante térmico y acústico de forma inmejorable. También es altamente duradero, resistente al desgaste y la deformación y se mantiene y reemplaza sin prácticamente complicaciones.

El resultado estético de aplicarlo en espacios públicos o casas me parece súper bonito, divertido y acogedor. Con el añadido, por cierto, de que permite fijar sobre él papeles, dibujos o cualquier tipo de elemento decorativo, lo que le convierte -aún más- en un material muy apropiado y apto cuando lo que se busca es potenciar la evolución y el desarrollo de los espacios, a la par que el de sus habitantes.

¿Qué os parece este material? ¿Utilizarías el corcho como revestimiento interior en vuestra casa?

2 Comments

  • 10 abril, 2018 Responder

    Araceli

    Que buen post. No tenía ni idea que fuese impermeable. Me ha sorprendido verlo en el baño junto a la bañera.
    Yo siempre lo he usado en la pared,para colgar cosas y para rozaduras cerca de los escritorios.
    Un saludo.

    • 10 abril, 2018 Responder

      Bea Atienza

      Hola Araceli! Pues me alegra que te haya parecido interesante y te haya dado información nueva. Si es verdad que el hecho de que sea impermeable no siempre se sabe. Y qué bien queda también frente a la bañera, ¿verdad?
      Un abrazo.

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