Hay algo que de vez en cuando me gusta imaginar de la vida dentro del hogar de otras personas. No os alarméis (je,je,je) qué no es nada demasiado comprometido. Es sólo que, en ocasiones, me pregunto qué demonios hace la gente en casa cuando está de mal humor, cuando tiene el día en modo gruñón. Y es que, si hay algo de lo que el HOGAR es capaz, es de sacar lo más real, lo más espontáneo y natural de cada uno de nosotros. Sucede, claro, en los momentos buenos y de alegría, pero me atrevería a decir que aún más en los que son algo peores. Son este tipo de emociones y estados de ánimo los que nos llevan a mostrar nuestro lado más humano en casa.

¿Qué hacéis vosotros entonces? ¿Qué actitudes os salen o qué actividades soléis emprender en casa? En la mía saben que estoy en modo “gruñonismo puro” cuando:

1 | Refunfuño por las esquinas

Esto suele ser muy típico. Día que tengo torcido, día que se me ve pulular por  la casa sin destino claro mientras hablo y protesto entre dientes. Haciéndolo me desahogo bastante, la verdad. También (y confieso que esto es muy muy liberador) gritar para sacar la rabia (mejor si es con una toalla en la boca para que los vecinos no se alarmen) o hacerlo bajo la ducha.

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2 | Tiro alguna almohada o cojín

Otro gesto con el que uno se desfoga, seguro. Eso sí, procuro reservármelo para cuando estoy sola en casa. Mi querido Haskell (que siempre suele estar, claro) alucina un poco cuando lo hago y piensa que empieza el juego, pero por lo demás, sin problemas. ¡Ah! Una nota importante que añadir a este punto: los cojines los arrojo hacia la cama, el sofá o el suelo. Lejos de lámparas, jarrones, etc.

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3 | Friego los platos con ahínco

Esto igual os sorprende a muchos, pero la verdad es que haciéndolo siento una especie de catarsis parecida a la del punto anterior. Fregar los platos hace, además, que mi mente se evada. Quizá puede ser por lo autómata de la acción, pero el caso es que como no hay mal que por bien no venga, me aprovecho de mi estado de ánimo para dejar la cocina limpia como una patena.

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4 | Acaricio a Haskell

O le agobio, según él. A veces pienso que, en esos momentos, le doy tantos mimos que si el pobre pudiera hablar me diría que con tanto atosigamiento le he pegado mi estado de gruñonismo. Pero es que resulta taaaaaaan gratificante darle besos, caricias y achuchones… Seguro que los que tenéis animalillos en casa sabéis bien de lo que hablo.

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5 | Me acurruco en el sofá para ver series

He aquí la forma en la que suelo acabar y dar por cerrado el estado de malhumorada. Antes de que se me pase del todo, suelo acurrucarme en el sofá y seguir viendo alguna de las series que tenga en marcha en ese momento. Esta es otra de esas grandes actividades que no requieren nada de concentración (bueno, depende de la serie) y con la que consigo cambiar el chip hasta pasar al estado anímico siguiente. Es lo bueno que tiene el ser serie-adicta. ¿Recordáis cuando os lo confesé?

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Y vosotros, ¿qué comportamientos os salen en casa cuando estáis en modo grumpy?

2 Comments

  • 31 octubre, 2016 Responder

    enmanuel

    ¡¡¡JAAAAA…JA… ¡ Que bueno el post para empesar la semana!…Pues yo mas o menos lo mismo. por cierto hacia tiempo que no salía el bello haskell. gracias por esa foto. y buena semana.

  • 1 noviembre, 2016 Responder

    Canela y Naranja

    Mmmmm, pues a mí me da por todo lo contrario: si estoy mosqui prefiero irme a dar un paseo. Lo que más me relaja es tomar el aire.

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