Aquí, en Mi casa no es de muñecas, nos colamos muchas veces en casas reales de gente real. Personas como vosotros, o como yo, que viven y sienten entre las paredes que conforman su hogar y que, si éstas hablasen, tendrían mucho que confesar. Si esto esto es así en cualquiera de nuestros casos, qué no tendrán que contar las que albergan o albergaron los secretos más inconfesables de alguno de los grandes. ¿Os lo habéis preguntado alguna vez?… Pues yo muchas. Qué se fraguó de puertas adentro en el hogar, por ejemplo, de un gran cineasta, algún reconocido filántropo o, quizás, en la de un escritor. Qué guardan estas casas y qué revelan de todos ellos. Para saberlo, seguid leyendo este bonito cuento de Pedro Atienza que hoy mira “de puertas adentro” en la que fuera la casa del poeta chileno Pablo Neruda…

LOS MASCARONES DE PROA DE PABLO NERUDA

Como casi todo el mundo sabe, Pablo Neruda coleccionaba mascarones de proa en su casa de Isla Negra, allá, en las soledades chilenas del Pacífico, que podía contemplarse desde ella a través de un ventanal de grandes dimensiones por donde se colaban las viejas historias marineras de los siete mares.

Los mascarones que jalonaban la mansión, repartidos por las rinconeras como hieráticas estatuas de madera que quisieran narrar sus periplos, eran casi todos femeninos. La Medusa, oronda y repintada, por ejemplo, ocupaba un fondo del living y frente a ella estaba la María Celeste, lustrosa y oscura como una mocita indígena. Las habitaciones de Isla Negra estaban ocupadas por la Guillermina, altiva y desafiante, que todavía parecía retar a las tormentas del océano embravecido, y la sirena Victoria, pariente lejana de aquellas que sedujeron a Ulises en el Mediterráneo. A la María Rapa Nui había que acercarse para verle los ojos, encendidos por la cólera y la Venus Cabalgante, aposentada en el gabinete del poeta, parecía buscar el amor entre el oleaje azul que se divisaba desde el ventanal. 

Todas ellas habían llegado hasta aquel rincón del mundo regido por un poeta de la mano de sus amigos, después de arduas singladuras y con muchas narraciones de olvidos y abordajes en sus maderas. Dicen que se las contaban a Neruda al oído, cuando no había nadie alrededor, como si quisieran que sólo él, el gran poeta lírico que les daba cobijo, conociera los avatares de los navíos que habían presidido.

Lo que no sabe casi todo el mundo es que en la alta noche, cuando la vida descansa de su propio rumor y el sonido de la mar se hace música, los mascarones de proa decían versos a voz en grito en diversos idiomas y métricas, que el viejo poeta iba copiando cuidadosamente en un cuaderno de hule negro, impregnado de sal y madreperlas.

Ahora los versos viven en sus libros, casas itinerantes habitadas por los lectores, donde de vez en vez pueden escucharse todavía los acentos marinos de la madera.

Hasta aquí, la historia. Desde aquí, la casa de Neruda con sus mascarones de proa. Un hogar a base de piedra y madera y al más puro estilo tradicional marinero…

I

H B

C D

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G E

Un hogar, como digo, muy marinero… que en su versión más actual estaría aderezado por complementos decó como estos. Si os gusta este look, hay piezas que no pueden faltar:

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  1. Globo terráqueo – 41,82€
  2. Cojín nautico pez – 9,35€
  3. Cojín nautico ancla – 32,40€
  4. Ancla decorativa – 30,60€
  5. Remo -35,07€
  6. Lámpara – 116,80€
  7. Taza – 4,00€
  8. Colgador – 6,00€
  9. Baliza decorativa – 46,74€
  10. Salvavidas – 18€
  11. Espejo ojo de buey – 25,73€
  12. Portavelas – 26,00€
  13. Red para decoración – 16,20€
  14. Tarros de cristal – 9,00€
  15. Cartel de madera – 10,00€

6 Comments

  • 19 diciembre, 2013 Responder

    tinkerbell

    qué bonito post!! y qué casa más particular…tuvo que ser un grant tipo Pablo Neruda, y un lujo tenerlo como conocido o amigo, desde luego.
    un beso!!

    • 19 diciembre, 2013 Responder

      Bea Atienza

      Muchas gracias!! Y totalmente, un lujo quien lo tuviera como tal, efectivamente!
      Besos.

  • 19 diciembre, 2013 Responder

    Carmen

    perfecto post, felicidades al padre y a la hija, hacéis un buen dúo. Ha sido totalmente un placer ver este post

    • 19 diciembre, 2013 Responder

      Bea Atienza

      Gracias Carmen!! Me alegra que te haya gustado el post!

  • 20 diciembre, 2013 Responder

    Alicia

    Bea! Qué bonito! Muy lindo lo que ha escrito tu papá, me emocioné! Yo conozco la casa de Pablo y es sencillamente hermosa! Cada rincón respira historias, camaradería y buenos momentos que recuerdan a un gran hombre!! La casa que Neruda tenía en Santiago (La Chascona) también es muy bonita! La conoces? Besotes

    • 20 diciembre, 2013 Responder

      Bea Atienza

      Muchas gracias Alicia!! Cuanto me alegra que te haya gustado y que te haya emocionado! Y que suerte tienes de conocerla! La de Santiago que dices, la conozco también, pero ninguna en persona, por desgracia. 😛
      Un fuerte abrazo.

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