¿Recordáis este post sobre cómo vestir la cama? Os enseñé uno de los looks que tenía en mi dormitorio. Nada racargado, más bien al contrario, y os daba algunos consejos sobre cómo colocar las almohadas y cojines en función de vuestro estilo. Pues bien, hoy volvemos a hablar de cómo vestir la cama, pero en esta ocasión una cama bien diferente y muuucho más divertida: la de los niños. Decorar para ellos es siempre muy satisfactorio ya que sus cuartos y dormitorios, como hemos hablando más de una vez, admiten casi de todo. Colores, estampados, formas, texturas, complementos… Si en algún espacio de casa podemos permitirnos arriesgar a tope, sin duda, es en este. Así que, para los que sois mamás y papás y queráis que los peques se vayan a la cama más felices, aquí van algunos consejos para conseguirlo y, ya de paso, dar un toque vibrante y llamativo al espacio.

1 | Colores llamativos y estampados diferentes

Siempre será una buena idea optar por colores que aporten alegría y felicidad a la hora de elegir la ropa de cama (sábanas y edredón). No tengáis miedo a mezclaros y, además, introducid patrones y dibujos diferentes que activen la imaginación. Para que los estampados no se “peguen” entre sí y causen juntos demasiado “ruido” visual, procurad que la escala de los dibujos o las geometrías sea diferente.

2 | Una manta llamativa pero lisa

Incorporando una manta o una colcha a los pies de la cama que sea de un color sólido, sin patrones, conseguiremos unificar el conjunto y daremos un respiro a nuestros ojos. El resultado no será excesivo, pero sí igualmente bonito y llamativo.

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3 | Mil capas con cojines

Esta regla es esencial. Una cama mullida es más feliz y apetitosa y, por tanto, será el cebo perfecto a la hora de velar por el sueño de los más pequeños. No dudéis en crear multitud de capas en la cama a base de cojines y almohadas. Empezad por los laterales, colocando dos grandes, y continuad de dentro hacia fuera. Apostad por diferentes tamaños, texturas y colores. Aquí, de nuevo, sin miedo a la mezcla, pero introduciendo alguno que encaje en color y patrones con la ropa de cama. Rematad la jugada añadiendo delante y al lado de los cojines algún peluche con forma de animal. Aportarán un toque divertido, casual e infantil a la cama. ¡Y los hay cada vez más bonitos!

4 | Dosel

Si la posición de la cama y la configuración de la propia habitación lo permiten, esta será la guinda del pastel. Un dosel colgado del techo que caiga sobre el cabecero de la cama, no solo decorará muchísimo, si no que -además- ofrecerá sensación de cobijo y protección a vuestro niño. Además, se convertirá en el rincón ideal en el que leer cuentos antes de dormir.

Y los que sois papás, ¿cómo tenéis vestidas las camas de vuestros hijos?

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